Conectarse

Recuperar mi contraseña

¿Quién está en línea?
En total hay 12 usuarios en línea: 8 Registrados, 0 Ocultos y 4 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Blaylock T. Dagger, Catalina P. Dovizioso, Chloe M. Hayes, Corban A. Sfakianakis, Daphne M. Broussard, Dave G. Jones, Thanatos B. Lawrence, Yerik A. Zhukovski

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 36 el Lun Abr 16, 2012 8:18 pm.
Últimos temas
Photobucket Photobucket Photobucket Photobucket
















Protected by CopyrightSpot
Sectusempra es un foro de rol basado en los libros de Harry Potter por la autora J.K Rowling en le época de los Merodeadores, y todo su contenido, tanto historia como personajes y gráficos, son exclusiva propiedad de Zia Watson, Eileen M. Stenzel y Erwan A. Crawford; estando protegidos bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License. Cualquier copia o intento de copia ilegítima tomada sin ningún tipo de permiso será denunciada inmediatamente a ForoActivo y sin previo aviso. Si deseas utilizar algo de nuestro foro en el tuyo, ¡no olvides notificarlo y darnos un crédito! No copies, sé ORIGINAL.

Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Arianne L. Devereaux el Sáb Feb 18, 2012 12:39 am

Durante semanas , aquella pelirroja se la paso observando a sus compañeras, ¿cómo es que por una fecha en especial, el caos gobernara la mente de las personas?. La desesperación, y las ansias de ver aquel brillo en sus ojos, después de entregar cada uno su presente… es lo que en sus propios términos, las llevaba a “una quemada de neuronas” segura. Pero a pesar de a verlo visto durante aquellos años, hoy le tocaba a ella partirse la cabeza, para llegar a una idea en concreta. Un presente, un deseo… un día. Jamás negaría el sin fin de ideas que llegaron a su mente, como una con otra comenzaron atropellarse y de esta forma, confundirla. Como se paseaba de un lado a otro, buscando… pensando las posibilidades de aquel tiempo, en que se detiene para todos, en que únicamente existen ellos y la celebración de aquel momento.

Fue así, como soltando un suspiro prefirió ir a dar una vuelta. Aclarar la mente y analizar dicho momento, porque si algo se había despertado en ella gracias a la influencia de sus hermanas, era el pequeño orgullo de ser única. ¿Egoísmo tal ves? , más bien yo lo describiría como el puro sentimiento de dar algo, de entregar algo que no sólo dure el momento… si no que sobresalga del resto, y perdure por siempre en sus memorias. De esta forma, se tumbo en los jardines encarando aquellas nubes, escuchando… aguardando. Hasta que la figura de aquel moreno, sobresalió en aquel manto blanco, pasando juntos aquella tarde logro exponerle donde andaban sus pensamientos, en dicho momento. Puede que Zack tuviera razón, puede que lo nombrado sí marcara la diferencia, pero…¿no pensaría que era una entregada?. Zack estaba casi seguro que no, y ella no pudo evitar esbozar una sonrisa ante aquel detalle. Por algo él y Will eran sus mejores amigos, ambos tan diferentes entre si ; a lo que en su persona se refería. Aquel tejón era extremadamente de mente abierta, Will por otro lado… se mostraba más sobre protector con ella, que estaba casi segura que podría pasar a territorial. Aun que si de eso se hablara… su solcito las tenia todas de ganar. ¿Y sabes qué? Eso a ella le encantaba.

A los días siguientes se dedico a dar forma al pequeño lugar, que guardaría su secreto, que guardaría su intimidad. Una, dos, tres veces y comenzaba a dar vida en base a su propia imaginación, cada detalle, cada decorado. Saliendo de clases, no dudaba en salir disparada de inmediato a seguir con su trabajo, bajando a la cocina hablo con los Elfos domésticos, pidiéndoles que en aquella sala, cuando llegara el momento le permitieran preparar parte de la cena… oh por lo menos una que otra cosa. Durante las noches trataba de realizar el menor ruido posible, mientras diseñaba sus ropas y dejaba su mente repasar una y otra vez, aquel momento. Hasta en que su propia lechuza, Elen, no fuera a cometer un error.

Y el día anterior a la gran celebración, del 14 de febrero; aquella Pelirroja tenia todo funcionando. Todo había sido calculado, mediado y organizado para poder entregar su presente a su sol, ¿pero que estaría pasando específicamente por su cabeza, mientras le entregaba aquella nota a su lechuza? Yo lo sé, estaba nerviosa, demasiado nerviosa como para querer demostrarlo en su propio actuar. Incrementando su nerviosismo, cuando las clases dieron por terminado y ante aquella cena tomo su bolso con firmeza para escaquearse a la séptima planta, pasando por aquel pasillo tres veces con la frase clara en su mente. Escuchando el ruido de la fría roca, transformarse en la puerta a su propio secreto.Soltó el aire lentamente, mientras no podía evitar sonrojarse al intentar imaginar que habrá pensado su sol, con aquel acto tan… tan de adolecente enamorada. Que simplemente con pensarlo de aquella forma le molestaba. sacudiendo el rostro soltó un bufido al girar la perilla y entrar,porque sólo por él realizaría algo así, porque sólo con su sol tendría la determinación… de querer regalarle su corazón.



Carta:

Querido Erwan :

Te pido disculpas si Elen, te ha dado un susto al entregarte esta carta –la cual espero que la haya entregado con tiempo.- tiene esa mala costumbre de ocultarse , en los rincones oscuros y salir de estos para pasar la correspondencia. Pero eso no viene al caso; Realmente no sé como decirte en estas torpes palabras, cuan feliz me siento al estar contigo. Se que puede sonar fuera de lugar, pero me encantaría poder entregarte mi regalo antes de la fiesta de san Valentín. Por eso mi solcito, me gustaría citarte después de clases, poco antes que la cena termine en la séptima planta, ¿supongo que ya has oído de aquella misteriosa sala que aparece antes nuestras necesidades? Verdad?.

Te espero en ella, y no hace falta que cenes!

con Amor

Arianne.


PD : Recuerda, séptima planta , tienes que decir tres veces “Un lugar para los dos, un lugar por san Valentín, un lugar para encontrarme con mi amor".




Arianne L. Devereaux
Estudiante de Ravenclaw
Estudiante de Ravenclaw

Mensajes: 187
Fecha de inscripción: 09/11/2011
Localización: En el castillo o.o

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Erwan A. Crawford el Sáb Feb 18, 2012 2:28 am

Trece de Febrero. Un día antes al tan esperado día de los enamorados, día de San Valentín. Toda esa semana antes de la fecha elegida, las chicas parecían alborotarse más de lo que normalmente estaban. No sabía que hablaban, que tramaban o a por quien iban. Pero estaba claro que hablaban algo, tramaban algo e iban a por alguien. Sabía, además, que por esta fecha estaban de moda las pociones amorosas, hecho que hacía que me negara a comer cualquier cosa que no fuera entregada por manos de alguien confiable. A saber lo que le metían dentro. Además de eso, los cotilleos y las publicaciones de las revistas de corazón parecían aumentar en un número más que significante. Era bestial. Y por ello, era imposible olvidarse de que dentro de un par de horas el colegio sería de todo menos un colegio. Pasaría a ser un recinto de parejitas hormonadas. Yo nunca he sido muy partidario de esta fecha, pues parecía que se dedicara a la pareja solo un día de festejo, dedicación, amor y detalles. Decir que de trescientos sesenta y cinco días solo tomaba uno con tal devoción y consideración para con tu chica, sonaba hasta triste. Sin embargo, ahí estuve yo toda la semana buscando un plan con el que pasar ese día con Arianne. Contradiciéndome por completo, cayendo de bruces en esa parafernalia por, aunque le resultara cursi si quiera pensarlo, amor. El problema residía en que como detallista, era penoso. Era lo peor que pudiera existir sobre la faz de la Tierra. No podía pensar un regalo para alguien, ni para mi padre que lo conocía desde que me parió, porque no conseguía ninguna conclusión. ¿Esto le gustaría, esto no? ¿Esto sería mejor o lo sería aquello? Pues pensar que podía regalarle a Arianne el día de San Valentín era, aún, peor que pensar por cualquier otra persona. Se me escapaba de las manos, principalmente porque nunca había tenido ningún detalle de tal calibre ni me había molestado en pensar que quería un día o una noche especial con alguien.

Lo dicho, un comedero de cabeza que no podía lidiar solo.

Le había llegado a pedir consejo a la peor persona de todas a las que pudiera elegir: mi hermano Ryan. No porque no tuviera una cabeza con la que ayudarme a pensar en algo, sino porque - según yo - su cabeza se encontraba más entre las piernas que sobre los hombros. Aunque últimamente se le veía mucho más serio con Ekaterina, una chica de Ravenclaw a la que cariñosamente ya llamaba como cuñada. El caso es que no había servido de mucho, salvo para descartar cosas que no debería hacer en ese día: todas las cosas que él me había propuesto. Mas hoy, podía decir, que sabía qué regalarle a mi chica. O mejor dicho, que regalarnos. Y podía decir con el pecho bien inflado que me había costado mucho ser mínimamente detallista. Un buen golpe en la ventana me sacó, del tiro, a la realidad, haciendo que girara mi rostro hacia el crista de la ventana de mi cuarto. Me había dado un buen susto, pero no se trataba de otra cosa que de una lechuza. Una que se había dado un buen golpetazo. Reí ligeramente mientras me levantaba y, al acercarme, pude darme cuenta que se trataba de la lechuza de Ari. No me acordaba el nombre de la misma, pero eso no quitaba que no la reconociera. Apuré en abrir la ventana, dejándola entrar, y la volví a cerrar para no dejar entrar el frío - Intenta no comerte todas las golosinas de Hermes, no dudes que cobrará venganza - Le dije a la lechuza señalando el comedero de la mía mientras cogía la carta que llevaba para mí.

{ . . . }

Séptima planta, territorio Gryffindor. El pasillo exacto en el que se encontraba la sala de los Menesteres. La carta de Ari me había dejado, en un principio, patidifuso. Sobre todo porque hoy no era San Valentín.. no aún. Pero eso no importaba si a esa confusión le ponías encima el hecho de que iba a estar un rato con ella antes de irme a dormir y que me iba a dar el regalo, aunque yo no pudiera dárselo hoy. Repasé mentalmente las palabras que me había dicho: ''Un lugar para los dos, un lugar por san Valentín, un lugar para encontrarme con mi amor'' y sin borrarlas de mi mente las pensé por tres veces más a la par que caminaba delante de una pared vacía. Pared de la que, segundos más tarde de terminar, apareció una gran puerta. Pocas veces había visitado aquella sala, pero eso no quitaba que no supiera su mecanismo. No me anduve con rodeos, no fuera que alguien merodeara por ahí y al verme frente aquella clandestina puerta le diera por tocar un poco las pelotas. Entré en la sala. Alcé las cejas ante la habitación que se me presentaba, un que no me esperaba encontrar para nada. Di una vuelta sobre mi propio eje observando esa decoración que pecaba de especial a la que no le faltaba nada, ni siquiera un paisaje que la acompañase y que se dejaba ver tras los ventanales. Ladeé una sonrisa. ¿Dónde estaba Ari?.

- ¿Preciosa? - Pregunté en alto.


GOLPEADOR || PREFECTO DE RAVENCLAW || ORDEN DEL FÉNIX
NO MATTER. TRY AGAIN. FAIL AGAIN. FAIL BETTER
erwan anthony crawford

..FOR HE TODAY WHO SHEDS HIS BLOOD WITH ME SHALL BE MY BROTHER



Erwan A. Crawford
Prefecto de Ravenclaw
Prefecto de Ravenclaw

Mensajes: 387
Fecha de inscripción: 18/12/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Arianne L. Devereaux el Lun Feb 20, 2012 8:53 pm


Las luces de aquella sala, la lograron cegar unos momentos. Porque no importaba cuantas veces la mirase, aquel pequeño lugar para los dos, había quedado igual como lo había imaginado. Un comedor, una sala, la terraza…. Sus cristales dejando ver aquel paisaje, virgen y puro de la madre naturaleza. ¡Es que hasta podía sentir el olor a pino! , llenando sus pulmones no pudo evitar pensar, en lo magnifico que era aquella magia. Aquella magnifica creación de un poder mucho más antiguo que todos ellos, de uno más puro… ¿Quién habría sido su creador? ¿Quién de los grandes magos la habría envuelto en su poder? , cuantas interrogantes, cuan grande el silencio. Y por supuesto, eso no le tranquilizaba más de lo que ya ella misma, intentaba hacerlo. Porque sujetando aun su bolso, con sus ropas camino por aquel lugar, empujando una de las puertas a aquel cuarto que la hizo detenerse en seco, ¿cómo demonios llegarían a ello? ¿Y si el no quería? ¿Seria capas de explicárselo bien?.

-cálmate…-susurro para si misma. Porque todo estaba dentro de lo planeado, para eso era buena… organizando y buscando la más mínima posibilidad de algún error. Porque al verse en distintas situaciones, siempre le ayudaba un poco a recibir el choque de la realidad con su propio actuar, aun que ahora ya no importase aquel detalle. No, ya no, menos cuando se trataba de quien le había robado el aliento, el pensar. Así que ingresando una vez más a aquel único cuarto, dejo su bolso a un lado mientras comenzaba a quitarse aquel uniforme, cambiándolo por la ropa de encaje, sus blondas y sus bordes finamente detallados. Mientras estos comenzaban a ajustarse a su cuerpo. Vaya dilema tenia aquella pelirroja, es que jamás se había tenido que enfrentar ella misma, a una situación como esa… se sentía de cierta forma pequeña, pequeña he ignorante. Sacudiendo el rostro, guardo sus ropas y coloco sobre su cuerpo aquel vestido blanquecino, dejando oculto en aquel ropero, el resto de sus pertenencias.

Puede que tú, que lees mis palabras como testigo de todo esto, no sepas que una parte de toda esa creación, fue por mero capricho. A aquella pelirroja, desde pequeña le había gustado pensar como seria su propio hogar cuando fuera mayor. Donde pasaría aquellas vacaciones, con unos padres que jamás existieron a lo largo de sus cortos años. Pero que ahora podía verlo con sus propios ojos, aun que todo fuera una adaptación a la realidad, una “ilusión “que cuando llegara la hora, desaparecería incluso tan rápidamente. De lo que realmente le tomo, dar forma por completo.

Así pues, termino apoyándose en aquel ventanal. Observando el paisaje que se expandía justo frente a sus ojos. La mesa puesta, y todo tranquilamente colocado en su lugar lograron que cuando escucho su voz, los nervios no se la comieran por completo. Porque realmente le amaba, más de lo que pensó alguna vez querer a alguien, más de lo que llego a creer que tendría como mujer ;: porque eso era lo que le sorprendía más que nada. La reacción de su cuerpo, al estar con él, el cosquilleo en su estomago y como se aceleraba su propio corazón, cuando le escuchaba llamarle, cuando no podía controlar aquella sonrisa que se expandía por sus labios.

-aquí estoy solcito.- alisándose un poco su vestido, levanto la mirada para encontrarse con aquel par de ojos azulinos. Aquel par que solían capturarla sin mayor escapatoria. acercándose levanto su rostro , para besarle – me alegro de verte -suspiro, ladeando el rostro mientras sonreía al mirar aquella sala.- esto sólo es parte del encanto, de lo que realmente quiero regalarte. Pero paso a paso eh? No te me adelantes. -sujetando su mano, le indico con el rostro aquella mesa que antes había estado vacía, y que ahora era adornada con su propia cena.- adelante… que esto es para ti.- siguiendo camino a aquel comedor, tomaron asiento aquel par de jóvenes, que a pesar de todo, de el tiempo, de su propia realidad. Lograban encontrar un momento para permanecer juntos, para que ambos sentimientos encontraran su privacidad, dentro de su propio cuento de hadas.


vestimenta:

Arianne L. Devereaux
Estudiante de Ravenclaw
Estudiante de Ravenclaw

Mensajes: 187
Fecha de inscripción: 09/11/2011
Localización: En el castillo o.o

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Erwan A. Crawford el Mar Feb 21, 2012 3:52 pm

Di la vuelta sobre mi propio eje al escuchar la suave voz de mi Arianne, buscándola con la mirada hasta llegar a encontrarla frente al ventanal que daba hacia aquel angosto y hermoso paisaje. Quizás muchas personas de aquel castillo no sabían disfrutar de visiones como aquellas de la misma manera que, extrañamente para los que me conocían, podría hacerlo yo, que tenía gran afinidad con la naturaleza. Quizás porque en ella podías encontrar el silencio, la calma y la compañía que era imposible encontrar al estar rodeado de un millar de alumnos, por lo menos. El caso es que al ver a mi chica fue motivo más que suficiente para que en mi rostro se dibujara una sonrisa, sonrisa que se ensanchó al observarla de arriba a bajo y ver que se había vestido especialmente para la ocasión. Estaba hermosa, como siempre. Yo en cambio, y no pude evitar sentirme algo bochornoso por ello, había subido con el uniforme de Ravenclaw puesto. Vamos, una delicia. No dudé en acercarme al igual que lo había hecho ella, posando mis manos a cada costado de su cadera mientras me agachaba lo estrictamente para rozar mis labios con los suyos, en un suave y delicado beso en el que dejaba plasmado la extrañeza y las ganas que tenía de poder estar a solas con ella - Hola.. preciosa mía - Le susurré mirándola a esas pupilas que sabían como hipnotizarme a ca instante. Sin embargo, Ari quiso hacerme una pequeña presentación de que lo que había preparado para mí, por lo que desvié mi mirada de la de ella para posarla una vez más en aquella salita que había inspeccionado, segundos antes, íntegramente.

- No tenías por qué haberte molestado.. - Murmuré, dejándome llevar por mi chica hasta la mesa. Dejé escapar una pequeña risa al entender que Ari había empleado sus artes culinarias para aquella noche, sin poder evitar en lo encantadora y mona que podía llegar a hacer con detalles como este que, al menos para mí, no podían pasar desapercibidos. Estaba algo callado, sin saber exactamente que decir en aquella situación que se me había venido encima de repente, sorprendiéndome. Pillándome totalmente desprevenido, sobre todo si teníamos en cuenta que lo que esperaba de regalo por aquella fecha tan especial era un detalle envuelto en papel de regalo - Pero me encanta, intentaré no adelantarme - Le aseguré, también en un mero murmullo, mientras separaba una de las sillas que estaban frente a la mesa para que se sentara mi pelirroja. Me incliné, antes de que se sentara y alzando un poco más su mano, para depositar un pequeño, pero tierno y caballeroso beso, sobre el dorso de la misma - Mademoiselle - Pronuncié con gracia, haciendo una pequeña reverencia algo cómica, y solté su mano con delicadeza para imitarla y sentarme en la silla contigua a la suya.

No quería soltar su mano, por lo que lo que hice fue liberar mi diestra - con la que comía - para buscar la otra mano de Ar con la zurda, entrelazando los dedos de ella con los míos con mimo - Al fin.. solitos - Comenté de tal manera que en mi tono, en mi forma de decirlo, dejaba en evidencia lo mucho que había deseado y esperado aquello, tirando suavemente de la mano de mi chica a la par que me inclinaba hacia ella para regalarle un nuevo y cariñoso beso. Y ahora que tenía aquella cena delante de mí, era consciente del hambre que tenía. Aún no había ido al comedor. Ladeé una sonrisa y cogí el tenedor entre mis dedos para empezar a degustar aquel regalo, eso si, después de desearle a Ari que aprovechara de él de la misma manera que lo iba a hacer yo. Estuve unos segundos en silencio hasta que tragué, volviendo mi mirada a ella - Está delicioso - Le dije, sonriente, antes de volver a ponerme manos a la obra, acariciando de forma distraída y con suavidad el dorso de la mano de ella con mi pulgar.


GOLPEADOR || PREFECTO DE RAVENCLAW || ORDEN DEL FÉNIX
NO MATTER. TRY AGAIN. FAIL AGAIN. FAIL BETTER
erwan anthony crawford

..FOR HE TODAY WHO SHEDS HIS BLOOD WITH ME SHALL BE MY BROTHER



Erwan A. Crawford
Prefecto de Ravenclaw
Prefecto de Ravenclaw

Mensajes: 387
Fecha de inscripción: 18/12/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Arianne L. Devereaux el Jue Feb 23, 2012 1:51 am

Porque a pesar de todo, el sentir su calor con ella le tranquilizaba. No importaba cuantas veces le mirase, cuantas tardes pasaran a orillas del lago, simplemente conversando oh compartiendo su opinión, ante el desarrollo de sus deberes. No, nada de eso importaba jamás, porque nunca dejaría de maravillarse al estar a su lado. Con uniforme, de gala, casual, mojados hasta los huesos… siempre seria su Raven guapetón. Siempre seria su solcito. Es por eso que mientras caminaban a sentarse a cenar, no pudo evitar reparar en aquellos simples y magníficos detalles, que él.-su sol.- mantenía presente, como todo un digno caballero. Adelantándose y ayudándole con su propia silla. Logrando que por aquel instante, aquella pelirroja mantuviera en sus mejillas, aquel rubor ante su beso sobre su mano. Y es que al interior de aquella sala, el tiempo estaba completamente detenido para ellos dos, detenido solo en aquel preciso instante, en que ella misma se auto recordaba lo que vendría mañana. La fiesta de san Valentín, las clases a primera hora… los gritos, maldiciones y peleas amorosas. Donde las mujeres solían hacer temblar a los varones, con sus locuras, con sus pociones.

-sí, al fin podemos estar a solas sin que nadie nos interrumpa.- respondió ante sus palabras, correspondiendo a su beso y sin poder evitar aquel su nerviosismo aumentara. ¡y es que te imaginas que apenas y podía comer algo!. Tomando la copa entre su derecha, la llevo a sus labios dándose cuenta en aquel instante, de aquel dulce y embriagante licor. Ok, si quería que las cosas funcionaran, prefirió dejar el beber a un lado de inmediato. Mientras sus ojos se posaban en aquel peli oscuro, acariciando con su pulgar su mano, dejando que el tiempo pasara. -¿sí, te a gustado? .-sonrió , cual bobalicona .- Entonces las felicitaciones serán repartidas, porque para preparar todo en tiempo record, le he pedido un poco de ayuda a los elfos de la cocina.-río con suavidad, pensando en aquel instante lo dulce que podían llegar a ser con ellos, con los estudiantes de Hogward.- la verdad Erwan, es que me a costado mucho poder decidir que regalarte en esta fecha.-levanto la vista al reloj cucu que permanecía colgado de la pared. Sonrió al ver que aun se mantenían en la noche previa al día de san Valentín, al día de los enamorados. Donde la magia más poderosa de todas, se hacia presente en cada uno; el amor. Mientras aquella cena comenzaba a llegar a su fin, las cosas desaparecían y únicamente quedaban ellos dos, con ambas copas en su lugar y aquel plato de centro con fresas cubiertas de chocolate.

-Pero la verdad, es que este no es mi regalo… -mirando como aquel único plato desaparecía, esbozo una dulce sonrisa. Colocándose de pie jalo de su mano, atrayéndolo a ella mientras le guiaba por aquel lugar, por aquella cabaña oculta entre las montañas. Sintiendo su corazón detenerse ante aquella puerta, se atrevió a observarle unos segundos. Besando su mentón, empujo la puerta para dejar ver el interior de aquel cuarto. Donde justo frente a ellos, podían apreciar aquel par de enormes ventanales con una vista fija en las montañas, en los arboles y la verde vegetación a su alrededor. Una chimenea que permanecía encendida, frente a esta un par de sofás con una pequeña mesita entre ellos. Las terminaciones de aquel cuarto ante la madera, y la terraza con sus barandales bien formados y tallados. Pero lo que más podría decirse que llamaría la atención… era aquella cama, que aun lograba despertar sus propias dudas en la pelirroja. Un par de velas encendidas en cada velador, y en el centro de aquella cama… el plato de fresas con una nota escrita con su propio pulso. Señalándole que fuera por ella, aguardo jugueteando con los bordes de su vestido.

Ella sabia que decía aquella nota, ella sabia que aparte de tener escrita su nombre, sólo poseía una imagen, un dibujo suyo de un corazón que debajo de este decía : "Te regalo mi corazón, feliz día de san Valentín". Es por eso, que aguardo hasta que sus miradas volvieron a cruzarse, despegando sus labios al fin se atrevió a sonreírle con cierta ternura, mientras se acercaba a él , apoyando su mano sobre su mejilla - Te Amo solcito.- Hasta aquel entonces, los nervios de aquel instante se la estaban carcomiendo por dentro. Hasta aquel preciso instante, jamás se había sentido tan vulnerable por alguien…tan dependiente de su propia reacción, que sin lugar a dudas él había logrado llegar donde nadie jamás lo había hecho, por eso se atrevió a cerrar sus ojos, aguardando mientras que con suavidad depositaba aquel cálido beso sobre sus labios. Porque él era su sol… él era su amor.

Arianne L. Devereaux
Estudiante de Ravenclaw
Estudiante de Ravenclaw

Mensajes: 187
Fecha de inscripción: 09/11/2011
Localización: En el castillo o.o

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Erwan A. Crawford el Jue Feb 23, 2012 2:21 pm

No podía evitar mirar a Ari de reojo cada vez que alzaba la cabeza para meterme en la boca un bocado de aquella deliciosa comida. Y no se trataba exclusivamente porque me gustaba observarla siempre que tenía la ocasión, como sabido ya era, sino que se debía más bien a que sus gestos me llamaban enormemente la atención. Estaba nerviosa. Algo que realmente no llegaba a comprender del todo, no si teníamos en cuenta que ya le había hecho saber que su regalo me gustaba. Debería despreocuparse. No pude evitar sonreír con disimulo cuando entró en una especie extraña de debate mental con la copa de licor, de la que no estuve para nada seguro de que si finalmente había dado un trago o la había vuelto a dejar sobre la mesa tan intacta como la había cogido - Muchísimo - Respondí tras engullir con rapidez lo que tenía dentro de la boca, sonriéndole. Mi mano seguía entrelazada con la suya, poco dispuesto a separarla de ella para nada, aunque una reverenda tontería a los burlones ojos de cualquier persona. Negué con la cabeza varias veces, terminando de comer - Aunque me hubieras regalado un calcetín roto.. a mi me hubiera parecido el mejor regalo que me pudieras dar - Le aseguré completamente sincero y seguro en mis palabras. El hecho de que cuando ambos terminamos con la cena, aún quedara sobre la mesa un gran bol con fresas con chocolate dentro, aumentaba mi curiosidad y mis ganas de meter la mano. No sabía si Arianne lo sabía, pero la fresa era sin duda la fruta que más me gustaba.. y si a ella le añadías chocolate, aquello se volvía una tortura china porque no sabía si podía coger o no. Mas repentinamente, desapareció.

Parpadeé confuso y volví a alzar la mirada hacia Ari, un tanto como si quisiera cuestionar en silencio esa desaparición y otra, aún más fuerte que la anterior, prestando atención a lo que decía. Eso de que ese no era su regalo - ¿Cuál es? - Pregunté mientras me dejaba jalar por mi pelirroja por todo el lugar - Oh.. no puedes dejarme con la curiosidad.. recuerda que mató al gato - Bromeé, pues no parecía tener intención de soltar prenda hasta dármelo. Llegamos a una puerta, volví a interrogar a mi chica con la mirada. Recibí a cambio de una respuesta, un beso en el mentón. Refunfuñé ante ello. Mas cuando la puerta se abrió dejé de lado todo aquella, sin ser capaz de mantener toda mi atención en Ari sino en la habitación que se alzaba frente a nosotros. Se trataba de nada más y nada menos que de una acogedora estancia, rústica en todo su esplendor, y especialmente preparada por mi pelirroja para aquella ocasión tachada de especial. Porque lo era. Mis azuladas pupilas se dirigieron con minuciosidad sobre cada detalle pensado de aquel lugar, desde el paisaje que nos acompañaría desde dentro hasta la cama que parecía estar disimuladamente escondida en referencia a todo lo demás. Pero no lo suficiente como para que no pudiera pasar desapercibida para nadie. Mucho menos para mí. Tragué saliva. Arianne me señaló justamente hacia la cama y, repentinamente sin palabras, no pronuncié nada y me acerqué a ella para coger la nota entre mis manos. No pude evitar sonreír tras leerla, volviendo a mirar a mi chica. Curiosamente, ahora, yo también podía sentir una sensación similar a un hilo de nervios. Quizás por mucha imaginación.

Mis manos rodearon la cintura de ella cuando se acercó a mí, observándola - Mi vida.. - Murmuré, apoyando con suavidad la frente sobre la suya - Yo también te amo.. te amo muchísimo - Le susurré mientras con mis labios buscaba atrapar los suyos con delicadeza, con lentitud. Con amor. Con un deseo que intentaba reprimir por no querer manchar aquel momento tan especial. Suspiré contra sus labios, cerrando los párpados por esos segundos en los que duró nuestro beso, para separarme con lentitud. Sonreí con mucha mayor confianza que hacía segundo, y me agaché lo estrictamente necesario para poder apoyar mis labios sobre la zona de su pecho en la que debía de estar su corazón, besándola con mimo y con cierta gracia - Mío mío mío mío mío mío mío mío mío mío mío.. - Murmuré incansablemente en alusión a la palabras de su carta, y me incorporé para robarle a sus labios un casto, pero tierno y rápido beso a sus labios. Hasta ese momento me había dejado llevar y hacer por mi pelirroja, aún teniendo la sensación de que debería seguir dejándome llevar por ella. Era su regalo. Yo solo tenía que dejarme hacer. Pero mis pensamientos parecían estar distanciados de mis actos, pues en un momento que no supe ver mis manos tenían cogidas las de ella mientras yo retrocedía dos pasos para dejarme caer sentado a la cama. Insté a mi hermosa pelirroja se sentarse de lado sobre mis muslos, pudiéndola abraza por la cintura con mis brazos. Estando ella a una mayor altura que yo, teniendo que alzar un poco el rostro para mirarla a los ojos. Sonreí sin poder evitarlo.

- Te amo.. - Volví a repetir en un tono bajo, acariciando con la yema de mis dedos de mi zurda y de forma queda la zona de su cintura - Y solo puedo decir que.. en el momento que entraste en mi vida.. pasaste a ser el mejor regalo de ella - Le aseguré, sintiendo como mi consciencia me golpeaba la cabeza y me llamaba cursi de mierda. Pero no decirle lo que pensaba a mi chica, cuando ella se había currado toda una noche especial para nosotros, no me parecía de macho. Me parecía propio de un cabrón desconsiderado. Mis labios buscaron volverse a proclamar dueños de los suyos, con suavidad, y mi mano tanteó el bol de fresas para robar una. Una que fue sustituta de mi beso, y que posé con cariño en el labio inferior de mi chica.

OFF: Preciosa .__. Siento lo de anoche... no te rías pero.. me dejé dormid con el portátil encima xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD!!


GOLPEADOR || PREFECTO DE RAVENCLAW || ORDEN DEL FÉNIX
NO MATTER. TRY AGAIN. FAIL AGAIN. FAIL BETTER
erwan anthony crawford

..FOR HE TODAY WHO SHEDS HIS BLOOD WITH ME SHALL BE MY BROTHER



Erwan A. Crawford
Prefecto de Ravenclaw
Prefecto de Ravenclaw

Mensajes: 387
Fecha de inscripción: 18/12/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Arianne L. Devereaux el Dom Feb 26, 2012 6:27 am

Hay momentos de nuestra propia vida, que debemos tomar decisiones. Escoger entre cual es nuestro camino a seguir, en que si es el correcto o si simplemente es lo que deseamos. Hoy aquella pelirroja podía decir, que el atreverse no fue tan malo, al contrario… grata fue su sorpresa al escuchar sus palabras, al ver aquel par de azulinas orbes mantener su vista fija en ella. Dejándose envolver por aquella calidez de su amor, dejo sus manos sobre su pecho. Sintiendo aquel hormigueo en su estomago, como aquel corazón de un latir nervioso, volvía a recuperar su ritmo en aquel silencio de su propia intimidad. Porque le amaba, porque realmente supo como dejar escapar aquel suspiro nervioso. Escuchando únicamente su propio respirar. Más se mantuvo con sus parpados cerrados, dejando la atención de sus sentidos únicamente en su figura. En sentir su propio olor, su respiración y aquel cosquilleo de su piel, ante cada uno de sus besos. Logrando formar aquella suave risa, aquella nota de felicidad que sus cuerdas vocales, combinados con su propio respirar, generaban en respuesta a su amor.

Y es que en algún momento de aquel bellísimo instante, sus propias mejillas mostraron aquel rubor tan sutil y maravillado. Que podría despertar sus palabras. Solo ellos dos, un lugar donde estar únicamente en su compañía, era todo cuanto ella podía pedir, desear con fuerzas. Un apretón en sus manos, y no dudo en entrelazar sus dedos con los suyos, para no separarse nunca. Para que no tuviera que sentir, la frialdad al no tenerle cerca. Más aquel frio jamás llego, porque mientras le observaba, una sonrisa se expandió por su rostro, acortando las distancias, rodeo sus piernas para sentarse –como toda una dama.- de lado, sobre sus piernas. Mientras rodeaba con su brazo, sus hombros. Bajando un poco la mirada lo contemplo con dulzura.

- También te Amo, solcito.- depositando un pequeño beso en su frente, lo miro mientras sus palabras comenzaron a agravarse en su memoria, en su propia alma. Porque él había alejado a las sombras, él había sido capas de crear su propio lugar en su ser, de encontrar lo que creía perdido, sus propios sentimientos. Aquel sentimiento de calidez, de amor por alguien opuesto a ti. Que no necesariamente terminaría siendo algún hermano de alma. No, claro que no, si no más bien de tú complemento. de aquel que estarías dispuesto a dar la vida, porque si te lo arrebatan…ya nada tiene sentido. Atrapando entre sus labios, aquel pequeño fruto cubierto de chocolate, lo beso con suavidad sin apartar si vista de sus ojos azulinos. Aprisionándolo entre sus labios, se acerco un poco más hasta dejar una mordida…y terminar de comer aquella fresa, cubierta de chocolate.- huii… están muy muy ricas .-

Esbozando una sonrisa, estiro su mano señalándole que le pasara una. Mientras una idea comenzaba a surcar por su mente. Más cuando al fin la pudo tener en sus manos, delineo con la punta de esta sus labios. Inclinándose un poco, y con su palpitar acelerado, rozo sus labios en aquella suave caricia. Relamiéndose los propios, con algo de vergüenza coloco la fresa entre sus labios. – anga ge goga .- mientras aquella sonrisa juguetona, volvía a expandirse por sus propios labios. Instándole a quitar parte de aquella fresa, aguardo paciente observándole… tirándose hacia atrás cuando lo tuvo lo suficientemente cerca, mientras aquel brillo juguetón se dejaba ver en sus ojos color esmeralda. Porque adoraba verle de aquella forma, simplemente dejándole, mientras se inclinaba un poco, rozando con la punta de la fresa sus labios…aguardo hasta que con la punta de su lengua, empujo la fresa a su boca. Soltando una risa divertida, no perdió tiempo y se volvió a inclinar para tomar esta vez, ella misma otra fresa. Dejándola entre sus labios, cerró sus ojos y aguardo, mientras podía el nerviosismo de su propio cuerpo. Mientras sentía su respirar, y habría un ojo para mirarle divertida. Envueltos en aquel juego, cubiertos de fresas con chocolate. Un amor dulce, un amor que se complementaba más de lo que ellos mismos creían, más de lo que alguna vez llegaron a imaginar. Ocultos en la sala de los menesteres… el reloj cucú marco las 12 de la noche, el comienzo del día de san Valentín.

Arianne L. Devereaux
Estudiante de Ravenclaw
Estudiante de Ravenclaw

Mensajes: 187
Fecha de inscripción: 09/11/2011
Localización: En el castillo o.o

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Erwan A. Crawford el Miér Feb 29, 2012 5:26 pm

Sonreí cuando comentó lo buena que estaba la fresa, pensando en que era sencillamente imposible que no lo estuviera. Me señaló el bol de frutas y no dudé ni un instante en estirar mi mano para darle una fresa, al igual que aproveché para acercar el bol más a nosotros, a disposición de ambos. Mis azuladas pupilas se clavaron sobre las de ella mientras entreabría mis labios, que en esos instantes eran delineados por la fresa que tenía Arianne entre sus dedos. Hice un amago para darle un pequeño mordisco a la fruta, que me estaba tentando, mas todo quedó en eso: un simple gesto. Y fue entonces cuando me di cuenta que Arianne estaba jugando, haciendo que no pudiera evitar reír ligeramente antes de volver a intentar morder la fruta, quedando todo en un chasquido de mis dientes dado en el aire. Abrí los ojos con sorpresa cuando, al contrario de alejarme la fresa, me la acercó de repente y sin esperarlo, mordiéndola de forma aparatosa e intentando no atragantarme con ella. Mi chica se rió, yo entrecerré los párpados para mirarla con fingido recelo. Pero.. ¿Qué narices? En eso momentos no podía molestarme por nada, ni siquiera podía fingir que estaba molesto. Por ello sonreí mientras terminaba de tragar y, antes de que me ofreciera otra pieza, pasé mi lengua por mis labios para limpiar el rastro de chocolate que mi pelirroja había dejado en él. Mordí con suavidad parte de la fresa que mi chica me daba, mientras volvía a rodearla con mis brazos y cerraba los ojos por unos instantes. Su risa me hizo abrir uno, ladeando una sonrisa, mas por unos segundos otra cosa llamó mi atención: el reloj. Alcé la vista para ver colgado en la pared uno de ellos, avisando que ya era media noche.

Volví a mirarla. Sonreí.

Uno de mis brazos dejó atrás la pequeña cintura de Arianne y se deslizó por debajo de sus piernas, cogiendo el impulso necesario y sujetándola con la firmeza justa para poder levantarme de la cama con ella en volandas. Mi intención era sencilla, y quizás podía haberlo hecho de manera más fácil, pero la extraña sensación que me embriagaba de ser especialmente delicado y caballeroso con mi preciosa era difícil de ignorar. Por ello me di la vuelta y, con lentitud, me agaché para dejar que Arianne se acomodara recostada sobre aquella desconocida cama. Acomodándome yo al segundo siguiente - Feliz día de San Valentín -Le deseé en un susurro y sin guardar cierta gracia en mi forma de decirlo, ahora que ya se podía decir de que estábamos, oficialmente, en esa fecha. Me incliné ligeramente sobre su cuerpo y mis labios, con suavidad, volvieron a reclamar el tacto de los de ella. Porque sin duda era mi mayor adicción, mi forma de demostrarle cuanto la quería sin la necesidad de decírselo con palabras. Sin tener que pronunciar nada. Mas en esta ocasión mi lengua rozó el labio inferior de Arianne con sutileza en busca del efímero segundo en el que entreabriera su boca, segundo que no dudó en aprovechar para, traviesa y con ciertas ganas de jugar, encontrarse con la lengua de ella. No fui capaz de ser insensible ante ello, sintiendo como un pequeño cosquilleo quería hacerse notar en un punto indeterminado de mi ser - Entonces.. - Susurré de repente, poniendo entre nuestros rostros una ligera pero notable distancia, no queriendo desviarme de nada. Desvié mi mirada de ella para ver donde estaba el bol de fresas, y me quité un botón de la túnica - el único que tenía abotonado - para incorporarme un poco y sacármela de encima. No podía ser producto de mi imaginación, empezaba a tener cierto calor.

- .. ¿Cuál es mi otro regalo? - Pregunté sin llegar a mirarla, cogiendo otra fresa entre mis dedos y, tras ello, volviendo a acomodarme en la cama a su lado. Pegado a ella. No pude evitar sonreír, porque quizás con esa pregunta la estaba poniendo en un aprieto que, para mí, era una forma de jugar. Quería escucharlo. Y por ahora tenía paciencia para ello y mucho más. Pasé la fresa por el contorno de su labio inferior, deslizándola ''incorrectamente'' por su barbilla. No seguí más. Apoyé la mano en la que tenía la fruta, sobre el colchón, y me incliné para besar con picaría su barbilla, limpiando el rastro de chocolate que había dejado sobre ella. Y seguí depositando suaves y juguetones besos para terminar delineando los labios de Ari con la punta de mi lengua, siempre con el mentiroso fin de limpiar lo hecho por la fresa, aguardando a su respuesta.



GOLPEADOR || PREFECTO DE RAVENCLAW || ORDEN DEL FÉNIX
NO MATTER. TRY AGAIN. FAIL AGAIN. FAIL BETTER
erwan anthony crawford

..FOR HE TODAY WHO SHEDS HIS BLOOD WITH ME SHALL BE MY BROTHER



Erwan A. Crawford
Prefecto de Ravenclaw
Prefecto de Ravenclaw

Mensajes: 387
Fecha de inscripción: 18/12/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Arianne L. Devereaux el Jue Mar 01, 2012 11:31 pm


Su pulso había aumentando sin darse cuenta, el tiempo a su alrededor seguía transcurriendo sin mayor reparo. En aquel instante, donde ambos corazones se desconectaban de su entorno, de su realidad llena de responsabilidades, preocupaciones por quienes les esperan afuera… y ni mencionar el futuro. Lo cierto era que, a pesar de todo , en aquel preciso instante los hilos de aquel destino se comenzaban a entrelazar, dejando ante ellos un camino que si bien han juntado bajo sus propias determinaciones, ahora les tocaría enfrentarlos según sus propias elecciones en aquel túnel llamado vida.

No podía negarlo, jamás podría negar cuantas emociones podía sentir en aquel preciso instante. Donde poco a poco su nerviosismo comenzaba a disminuir, envuelta en aquel juego de dulce sabor. Dejando escapar una suave risa, memorizo cada gesto, cada detalle ante aquel preciso instante, sonriendo en respuesta a sus miradas, a sus gestos que como bien sabia ; todo quedaría en aquel dulce contacto. Donde las palabras sobraban y las pequeñas acciones marcaban la diferencia, ante una verdad que era sabida por ambos ; el verdadero sentir que cada uno sentía por el otro. Más las cosas no seguirían en aquel divertido juego para la pelirroja, porque en aquel instante sintió como su corazón se detenía, sintiendo el contacto de sus manos bajo sus piernas. No supo en que instante apego su rostro al de su sol, soltando una risa al verse nuevamente levantada, y esta vez… en sus brazos.

Mirándole, inhalo hondamente. Dejando llenar sus pulmones, mientras podía sentir nuevamente aquel nerviosismo de aquel detalle. De aquella clara intención en su cabeza, ¿lo habría comprendido entonces? Vamos… no podía ser tan difícil… de cierta forma, si podía serlo. Ella bien sabia cuan difícil le podía ser aquel momento, bajo sus propios pensamientos estando en choque con sus emociones. Pero en aquel instante, únicamente intentaba mantener cualquier hipótesis apartada de su verdadero enfoque, su novio Erwan. Ladeando el rostro a aquel reloj cucú, no pudo evitar esbozar una sonrisa, mientras con lentitud acaricio su mejilla con delicadeza. Porque existían momentos que las palabras sobraban, situaciones… que ya no hacia falta esperar por aquellas palabras, llenas de su amor. Amor, que en este momento le demostraba en su beso… dejando escapar un suspiro ante el contacto incitador de su lengua, se sonrojo cuando esta comenzó a incitarle aquel juego travieso. Donde algo nerviosa, apoyo sus manos en torno a su cuello, comenzando a seguirle aquel dulce juego. Hasta que un susurro la hizo abrir sus ojos, mirándole.- ¿entonces qué, solcito? .- observándole , miro cada uno de sus movimientos, sus gestos… hasta que la pregunta volvió a ser formulada.

¿Habría escuchado bien? ¿Es que… no había comprendido? ¿Oh realmente si esperaba otra cosa? ¿Algo…más especial que ello?. Sintió como su corazón se detuvo de repente, olvidando el respirar se auto recordó, cuando por aquel breve instante permaneció quieta donde estaba. Una de muchos pensamientos cruzo velozmente, uno que provoco aquel nudo en su garganta… aquella presión en su pecho. ¿Y si alguien ya le regalo algo así? ¿Podría ser que fuera tan … tan bruta?. Pero sus pensamientos fueron cortados de raíz, cuando sintió aquella suave caricia con la fresa, observándole no pudo evitar sonrojarse mientras su sol seguía el camino marcado, por tan traviesa pero dulce travesura.

-la verdad… es que si hay.-apoyando su diestra en su hombro, lo aparto con delicadeza.- yo… espérame aquí si? .- colocándose de pie , no se detuvo hasta que saco de aquel armario su bolso, entrando nuevamente al baño cerro la puerta tras de si. Más una vez sola, se miro al espejo mientras recuperaba su propia calma, vamos que no podía ser tan así!. Sacando aquel par de prendas retiro su vestido, colocando aquel mucho más largo y formado de blondas que llegaba hasta 5 dedos arriba de su rodilla. Sujetando la parte de arriba, arreglo las cintas mientras se miraba al espejo, abrochándolo por el frente reviso que la delicada y traslucida tela que cubría parte de su cuerpo, no estuviera mal ubicada. Acomodando sus cabellos, asintió ante si misma, no le habían quedado nada mal… y por supuesto, eso era todo cuanto se permitiría llevar, de por si ya se sentía bastante avergonzada, más con el detalle de aquella delicada prenda que le cubría parte de su cuerpo. Tirando de la puerta, salió… cerrando tras de si, levanto la mirada mientras le modelaba aquel diseño.

-Yo… supongo que no es la gran cosa…- suspiro, mientras detenía su andar.- pero es que realmente, no me atreví a colocarme otra cosa, porque yo no te quiero obligar a nada… -y esta vez le observo, acercándose a su lado.- sólo tengo dos cosas en esta vida que son mías , mías completamente… mi corazón el cual te lo he regalado, y mi propia honra.- colocando su derecha sobre la cama, aparto un poco aquella tela blanca, dejando ver sus medias tomo la mano de su sol, apoyándola en su piel expuesta.- Te amo, y …y siento que me muero de vergüenza por lo que diré .-río algo nerviosa.- Erwan Anthony Crawford , sólo quiero que tú me toques, que tú me veces… y este es mi regalo de san Valentín.- .- acariciando con ternura su mejilla, se inclino ante su figura besando su frente con cierta dulzura. Porque le amaba, le amaba tanto que se atrevió a dar el paso… y por muy caprichosa que sonara, quería que fuera él quien le enseñara, él quien la amara de aquí hasta lo que sus propios destinos les permitiesen seguir. Lo cual esperaba y quería creer así, que seria por siempre.


Vestimenta:



Arianne L. Devereaux
Estudiante de Ravenclaw
Estudiante de Ravenclaw

Mensajes: 187
Fecha de inscripción: 09/11/2011
Localización: En el castillo o.o

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Erwan A. Crawford el Sáb Mar 17, 2012 10:06 am

Era imposible que mis azuladas pupilas no se desviaran atraídas por el color sonrojado de sus mejillas, ese que evidenciaba que había algo que la cohibía o la hacía sentirse un poco avergonzaba. Un sonrojo donde dejaba marcada su inocencia y que sencillamente me encantaba, me cautivaba, como ya de por sí lo hacía toda ella. Queriendo o sin quererlo. Su mano en mi hombro haciendo presión me sorprendieron, pues me pedían espacio, un espacio que no dudé en darle al echarme hacia detrás y dejarme acomodar sobre el colchón de espaldas, observándole con atención y curiosidad, expectante a los gestos de mi pelirroja que repentinamente empezaban a confundirme. Quizás porque mi mente se había imaginado una escena un tanto diferente, en la que ella terminara de quitarse alguna prenda de las que llevaba encima mientras terminaba de hacerme ver cuál era mi otro regalo. Sin embargo, Arianne me dejó en la cama para coger su bolso y encerrarse en el baño que estaba unido a aquella gran habitación, haciendo que sonriera ligeramente al creer entenderla.. ¿Iba a arreglarse? Algo que pecaba de innecesario si teníamos en cuanta que, para mí, estaba preciosa se pusiera lo que se pusiera o estuviera como estuviera, no necesitaba de adornos ni de demás tonterías tan propias de las féminas. Me acomodé más centrado en la cama, poniendo la almohada tras mi cabeza y flexionando una de mis rodillas para esperar el regreso de Ari. Un tanto inquieto. Inquietud que se reflejaba en mi dedo índice que no dejaba de dar toquecitos sobre mi vientre. No podía dejar de mirar a un lado a otro como si esperara que, con ello, el tiempo pasara sumamente rápido y que casi no notara que existía.

Y al fin salió.

Me incorporé ligeramente hasta quedar sentado sobre la cama, observándole con suma atención. Todo en aquella sala se resumió a ella, algo a lo que ya debía de estar acostumbrada de mi parte. Una sonrisa se formó en mis labios mientras mis azuladas pupilas se permitían el lujo de recorrerla de arriba a bajo, negando con la cabeza cuando se atrevió a despreciar su vestimenta al decir que no era gran cosa. Estupideces, pensé. Aunque lo cierto es que no estaba muy fino para pensar en esos momentos. Decir que pudiera obligarme a algo era una situación que pecaba de inexistente, de increíble, una situación que no iba a suceder. Pues si Arianne era capaz de leer mi mirada, como tantas veces me había demostrado ser capaz, solo vería lo mucho que la amaba y lo mucho que la deseaba. Pues a pesar de mi gran paciencia, de ser capaz de dejar todo eso de lado por lo mucho que me importaba y lo mucho que quería que las cosas entre nosotros salieran bien, sin apuros ni incómodas situaciones, mentiroso sería si no dijera que cada gota de mi ser deseaba hacer mía a Ari. Mentiría si dijera que no la querría tener entre mis sábanas, demostrarle con más que palabras lo mucho que la amaba. La escuché con atención, sin poder esbozar una ligera sonrisa según hablaba, recordándome cuan mío era su corazón del que me sentía más que dichoso ser el dueño. Corazón que iba a cuidar día si y día también, a cada minuto, a cada segundo y a cada instante. De la mejor de las maneras, con el mayor de los amores. Cogió mi mano y dejé que me la dirigiera, yendo a parar sobre su piel desnuda, a su pierna. No pude evitar que el corazón empezara a bombear con más prisa por ese gesto, al igual que por las palabras que dejaban escapar los labios de Arianne. Solo quiero que tu me toques, solo quiero que tu me beses. Una frase que se repitió varias veces en mi mente, una que sin duda me desarmó por completo. Tragué saliva a la par que llevaba mi mano a su mejilla, atrayéndola como esa primera vez me atrevía ha hacerlo en el lago del colegio. Atrapando sus labios con una suavidad que iba acompañada, como últimamente me costaba disimular, por el deseo.

- Te amo.. - Susurré cuando, segundos más tarde, me separé para mirarla a los ojos. Sonreí con amplitud, sin poder describir en lo más mínimo ese sin fin de emociones. Mis brazos la rodearon por la cintura, jalando de ella hacia un costado para tirarla a la cama y hacer que se acomodara para poder yo acomodarme entre sus piernas - ..te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo te amo - Le repetí incansablemente mientras repartía pequeños, rápidos y juguetones besos sobre su níveo rostro, sobre su mandíbula, sobre su cuello desnudo. Alcé el rostro, para poder mirarla - Soy tuyo.. completa y exclusivamente tuyo.. - Le dije, sin estar seguro del por qué quería matizárselo. Seguramente porque mi consciencia quería dejarle claro cuan en cuenta quería que Ari tuviese lo muy en serio que me tomaba la relación con ella, queriendo que viera que para mí distaba de ser como las demás chicas. Ella era única, ella era especial. Era la única que me había robado el corazón y no tenía intención alguna de hacer que me lo entregase de nuevo, porque sencillamente quería que lo tuviera ella, que lo cuidara a su manera. Sonreí y volví a sus labios para besarla, deslizando mis manos por el corsé que se había puesto hacia la zona de su espalda, encargándome de desanudar la liga que ataba cada pliegue de la pieza. Quitando con cierto apuro la liga de cada uno de los agujeros para tirarla a un lado. Para poderle quitar aquella prenda hasta dejarla caer al suelo.

Me permití el separarme de sus labios para poder pasar mis ojos por su ahora desnuda piel, dejándome caer sentado sobre la cama y entre sus piernas para inclinarme y poder depositar mis labios sobre su vientre. Un pequeño beso, uno al que le siguió otro, otro y otro. Haciendo un pequeño recorrido sobre su piel y recreándome con cada roce con la misma, mientras mis manos se deslizaban por un costado de su cuerpo. Subí mi mirada hasta la de ella, aún sin separarme, mientras ascendía poco a poco hasta toparme con la tela de su sujetador. Pasé mi nariz con suavidad por encima de ella, demostrando tener una paciencia que en el fondo no estaba seguro de donde cojones la sacaba, y terminé sobre su cuello para besarlo. Mordisquearlo suavemente, dejando en él una pequeña y juguetona marca con la que la pelirroja amanecería al día siguiente.



GOLPEADOR || PREFECTO DE RAVENCLAW || ORDEN DEL FÉNIX
NO MATTER. TRY AGAIN. FAIL AGAIN. FAIL BETTER
erwan anthony crawford

..FOR HE TODAY WHO SHEDS HIS BLOOD WITH ME SHALL BE MY BROTHER



Erwan A. Crawford
Prefecto de Ravenclaw
Prefecto de Ravenclaw

Mensajes: 387
Fecha de inscripción: 18/12/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Arianne L. Devereaux el Mar Abr 03, 2012 12:16 am


Hay momentos en que por más que nos los replanteemos, jamás sabremos a ciencia cierta, como reaccionaremos ante ellos. Porque el futuro no esta forjado en roca, si no más bien es aquel lienzo que vamos adornando, decorando u pintando según nuestras propias decisiones. Donde van formando trazos, líneas que marcan nuestro camino… que algún día alguien es capas de apreciar. De recorrer y tomar la decisión de seguirlo, de juntar ambos y formar una sola mescla de colores, de sentires y vivencias. Uniéndolas hasta que el final todo quede formado con aquella unión… aquel negro que es el reflejo de todos los colores, de todas las mesclas. Pero para llegar a ello, hay que tomar decisiones… hay que escoger los colores. Y eso era justamente lo que la pelirroja había decidido realizar, tomar y demostrar que a pesar de sus propios miedos, quería estar siempre en su compañía. Donde únicamente se dejaba sumergir en aquel océano, que eran sus azulados ojos. Descubriendo con el paso del tiempo, como leer cada una de sus expresiones…como el simple detalle de ver como la observa solamente a ella. Como ese especial brillo era únicamente dedicado a ella, lograban generar aquel latir cargado de felicidad en su ser. No tenia porque temer, no tenia que seguir cargando aquel nudo en su estomago… aquel miedo al rechazo. Porque no lo haría, porque ambos estaban sumergidos en aquel tiempo dedicado únicamente a los dos.

Perdiendo la noción del tiempo, se dejo sumergir ante su mirar. Cerrando sus ojos al sentir la calidez de su mano sobre su mejilla, no pudo evitar con cierto cariño. Recordar aquella vez en el lago, cuando la incredulidad y la propia falta de confianza en ella misma, la habían hecho dudar de una verdad que se había nombrado. De una que no acepto hasta que directamente, interrumpieron aquel silencio, siendo testigo únicamente las aguas que le rodeaban. Justamente como ahora, lo hacían las paredes de aquella sala rodeada de magia en todo su esplendor. Correspondiendo con suavidad , movió sus labios mientras poco a poco comenzaban a ser más profundos, más cargados de aquel deseo de ser cubiertos por el calor del otro. Dejando escapar un suspiro, se permitió unos segundos mientras una sonrisa curvaba la comisura de sus labios, antes de volver abrir sus parpados con lentitud y contemplar su expresión. Sintiendo como ante sus palabras, una dicha gobernaba su pecho.- Te amo, Solcito.- dejando escapar una risa, cuando su cuerpo termino sobre aquel lecho, sintiendo el sonrojo que le provocaba el tenerle entre sus piernas. Dejando escapar en aquellos momentos, la diversión que le provocaban sus besos, aquel cosquilleo en su vientre ante sus palabras que lograba comprender completamente. Porque sin importar el numero o quienes estuvieron antes que ella, era únicamente la pelirroja quien había conseguido su corazón sin darse cuenta. Donde el amor floreció tan natural, con tanta dulzura que hoy únicamente era demostrado en como solían comprenderse mutuamente.- Mío.-susurro.- eres mío solcito, así como yo soy tuya…- …- acariciando su mejilla, cerro sus ojos cuando nuevamente sus labios se encontraron. No existía la prisa, no existía las ganas de dar fin a ello… únicamente de disfrutar cada instante, cada segundo en que ambos se entregaban al otro.

Sintiendo la calidez de sus manos, y como con habilidad quitaba una a una aquel listón que mantenía sujeto a su figura el corsé, se dejo hacer mientras aquel peli oscuro se separaba de ella observándola. Sintiendo como su respirar se aceleraba, y aquel nerviosismo volvía a dejarse reflejar en aquel sentimiento en su ser. Dejando escapar aquel suspiro, lo observo con una dulce sonrisa en sus labios. Mientras volvía a subir donde ella, conteniendo su respiración cuando rozo su nariz sobre la tela de su sujetador. Dejo escapar el aire con lentitud, levantando el mentón su cuerpo se estremecía ante sus besos, ante sus mordidas…-Erwan.- escuchando aquel gemido que le causo, lo que bien sabia que seria demostrado al día siguiente. Acaricio sus cabellos, siguiendo por su mejilla hasta poder sujetarle del mentón para volver a besarle. Mientras ella comenzaba a quitar el nudo de aquella corbata, intentando mantener en control su propio pulso, comenzó a desabrochar los primeros botones, despegándose de sus labios beso su cuello con suavidad, delineándolo con la punta de su lengua, mientras pasaba sus manos por su espalda. Sintiendo cada contorno de esta, memorizándola alzo la vista a aquel par de ojos azulinos. Quería saber que le agradaba, si estaba mal o no… es por eso que se permitió seguir con la yema de sus dedos aquel cuerpo marcado, aquella anatomía que estaba para ella… donde cada musculo era recorrido por sus caricias. Subiendo y bajando de su bajo vientre, hasta su tórax. Acaricio sus hombros con ambas manos, descendiendo hasta quitar por completo aquella tela que comenzaba a estorbar. ¿y en que instante comenzó a dominar la pasión más que la razón? No podría responder ante aquella pegunta, sólo puedo mencionar la curiosidad y el nerviosismo que todo ello le causaba, sintiéndose de cierta forma como una niña. Una niña pequeña ansiosa de aprender.- enséñame…-susurro sobre sus labios. Mientras acariciaba los cabellos de su nuca, enredando sus dedos en estos, siguió con su mano libre el camino de su columna. Mientras su cuerpo comenzaba a reaccionar ante sus besos, ante sus caricias… dejándose envolver completamente en su calor.

Arianne L. Devereaux
Estudiante de Ravenclaw
Estudiante de Ravenclaw

Mensajes: 187
Fecha de inscripción: 09/11/2011
Localización: En el castillo o.o

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Erwan A. Crawford el Lun Abr 23, 2012 7:39 am

El gemido que salió de los labios de Arianne cuan escurridizo susurro, pronunciando mi nombre de aquella manera tan íntima y delicada, tan de nosotros dos y como respuesta a aquellos besos que le estaba regalando por su figura, hizo que me estremeciera ligeramente. Quizás era una tontería, quizás no, pero a pesar de haber escuchado tantas veces mi nombre por parte de ella estaba seguro que en ninguna ocasión anterior me había causado tanto gusto como en esos momentos. Porque sin duda haría lo que fuese para volver a escuchar otra vez un llamado de sus labios de esa manera.. y lo haría esa noche. Su mano sobre mi mentón me instaron a incorporarme, a lo que no me resistí en absoluto. Subí mi rostro guiado por ella y fui directo a sus labios, los cuáles atrapé con los míos en un intento de ser suave y lento, pero sin poder resistirme a un ritmo más precipitado, más rápido, más intenso. También más dificultoso, ante el hecho que mi pelirroja se estaba deshaciendo de mi corbata y camisa de tal manera que en más de una ocasión me vi sonriendo sobre sus labios con diversión, por varios tropezones o malos besos que no hacían otra cosa más que hacer aquello igual de especial. O más. Cerré mis párpados cuando se desvió hacia mi cuello, dejándome querer mientras dejaba caer un poco de mi peso sobre el cuerpo de Ari, apoyándome con el antebrazo en la almohada para que no fuera pesado para ella. Besé su hombro, con pequeños y castos besos, recorriéndolo engatusado con las caricias de Arianne.

Cuando fui consiente de su mirar me sentí extraño, quizás un tanto en evidencia al tener su atención de esa manera tan.. ¿analítica? ¿Comprobando cuanto me gustaban sus caricias? Fue gracioso entender que quería saber si iba por buen camino, pero lo cierto es que consiguió hacerme sentir un tanto incómodo. Pero no duró mucho, pues lo cierto es que en esos momentos solo tenía cabeza para dejarme llevar, sin prestarle atención a nada que no fuera Arianne y sus mimos. Sonreí ligeramente y por unos largos segundo aguanté su mirada, antes de incorporarme para poder ayudarla a quitarme esa camiseta que yo mismo estaba detestando. Siguiendo con la mirada el recorrido que hacia por mi torso, las suaves pasadas que hacía por mi bajo vientre y que tanto hacían acelerar a mi corazón. Otorgándome un cosquilleo que me era difícil de ignorar. En una de esas veces que bajo, justo cuando dejaba escapar un ''enséñame'' que consiguió desarmarme por completo, cogí una de sus manos entre la mía. La deslicé por mi torso, ese que ya había recorrido con un detalle abrumador, de manera descendente a la par que volvía a inclinarme sobre su cuerpo. Besé el dorso de su mano cuando la terminé de subir y acabé dejándola arrinconada contra la tela blanca de la almohada. Como si fuera un pequeño juego no evité esbozar una traviesa sonrisa, acercándome a sus labios pero sin llegar a besarlos - Solo déjate llevar.. - Le susurré de forma tentadora antes de atrapar su labio inferior entre mis dientes, tirando de él con delicadeza ante la intención de no querer hacerle daño, para seguidamente soltarlo. Mis azulados ojos lo observaron, gesto más que suficiente para caer en la tentación de besarlos. Pero en esta ocasión de un manera diferente. Si bien no era más frenética, si era un beso más profundo y deseoso. Donde mi lengua buscó la suya para jugar con ella con gula, con pasión.

El calor reinaba en la habitación, hacía tiempo que se había apoderado de ambos y no nos importaba. Era evidente que no lo hacía. Quería más. Lo quería todo de ella. Aquella mano que había mantenido acorralada la dirigí, aún sin soltarla, a aquel punto de arranque que había tenido. Deslizándola por mi bajo vientre hacia abajo, de una manera que resultaba odiosamente tentadora para mí. Pero evidente de que no quería adelantar nada en absoluto, la solté a la altura del cinturón de mi pantalón. Ese que me molestaba y del que solo quería que Arianne se deshiciera antes de que empezara a ser realmente incómodo - Te deseo.. - Le susurré separándome de sus labios para poder mirarla, sintiendo como mi respiración se había tornado más acelerada que hacía unos minutos. Tragué saliva, dirigiendo mi vista al hombro de Ari, al igual que ya había dirigido mi mano. Mi dedo se coló por debajo del tirante de su sujetador - ..no sabes cuanto - Añadí en un nuevo tono susurrante, empezando a deslizar aquella tira por su brazo bajo mi atenta mirada hasta dejarla car inerte sobre el cuerpo de mi pelirroja. Tiré un poco de ella, haciendo que el nacimiento del seno de Ari quedara ligeramente al descubierto. Mas no me permití tirar más hasta no haberme desecho de la otra tira, que no tardé más que unos meros segundos en quitar.

No quería ponerla nerviosa por mi repentina absorción con esa zona de su cuerpo, por lo que me incliné para poder besar su mandíbula con lentitud pero sin dejar atrás el deseo que me envolvía. Y mientras la besaba, haciendo un lento camino por su piel, mis manos bajaban el sujetador hasta dejar completamente al descubierto sus pechos. Reprimiendo mis ganas de ir directamente a ellos, me detuve a seguir el camino empezado para seguir besando su cuello, bajando por su clavícula. Mi mirada cruzó con la suya por una milésima de segundo antes de seguir descendiendo hasta terminar atrapando uno de sus pechos con mi boca. Entre mis labios. Y mis ganas que tenía de ella, de escuchar nuevamente mi nombre de sus labios, de hacerla suspirar, fueron más que suficiente para que no me andara con rodeos y para que mi paciencia, esa que en un principio quería llevar todo con lentitud cuan frío insensible a su tacto, se quebró ligeramente. Pasé mi lengua por el contorno de su pezón, subiendo una de mis manos a su otro pecho descubierto para presionarlo entre ella, y terminé besándola con intensidad. Humedeciendo su piel.



GOLPEADOR || PREFECTO DE RAVENCLAW || ORDEN DEL FÉNIX
NO MATTER. TRY AGAIN. FAIL AGAIN. FAIL BETTER
erwan anthony crawford

..FOR HE TODAY WHO SHEDS HIS BLOOD WITH ME SHALL BE MY BROTHER



Erwan A. Crawford
Prefecto de Ravenclaw
Prefecto de Ravenclaw

Mensajes: 387
Fecha de inscripción: 18/12/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: Te Regalo mi corazón (+18) [Solcito]

Mensaje por Arianne L. Devereaux el Vie Mayo 11, 2012 9:04 pm


Era extraño, y no precisamente por el momento que estaban viviendo juntos. No, lo extraño era que jamás se había sentido de aquella forma, jamás había llegado a imaginar que su cuerpo comenzaría a reaccionar, como lo hacía ante su contacto, ante su calor. Su mundo, su vida misma giraba entorno, a aquella águila guardiana de su corazón. Aquel que ahora mismo, la hacia suspirar, la hacia sentir completa... en resguardo y con un fin. Sobrevivir, crecer y pasar una vida entera a su lado, como su compañera, como su amiga, como su amante. Estaba nerviosa, aquello jamás podría negarlo... le aterraba la idea de enfrentar algo que jamás vivió... algo que desconocía, y que ahora comenzaba a comprender. No, a sentir con aquellos besos sobre su piel. Ante el contacto de su mano sujeta, volviendo a acariciar su cuerpo, volviendo a permanecer entrelazadas, arrinconada contra la suave tela de las almohadas. Erwan mostraba una ternura en su mirar, una paciencia ante su ignorancia... que la derretía por completo. Comenzando a amar aquellos susurros tan íntimos, tan... para ella, que repentinamente se comenzó a sentir nerviosa. Ansiosa, ante el claro sentir de aquel cosquilleo en su vientre, y únicamente quería que le besara, que sus cuerpos permanecieran unidos, manteniendo aquel calor entre ambos.

Un beso... ¿Cuanto significado puede tener? ¿Cuanto puede decir, según el contexto en que se realice? Mucho, puede decir tantas cosas... como las que ahora ambos transmitían, en aquel movimiento de sus labios, en aquellas caricias con sus lenguas. En los gemidos ahogados, que lograba generar el mayor sobre la pelirroja. Más no obstante, se entrego por completo a él, apretando su mano dejo que la guiara por su vientre ¿acaso él quería...?. Y si aquello pudiera ser posible, se sonrojo aun más por aquellas palabras. Alzando sus manos, necesito de ambas para poder desabrochar aquel cinturón, por que estaba temblando. Su pulso no era el mejor de todos en ese preciso instante, su respiración se notaba claramente acelerada, pero aun así; aun así logro deshacerse de aquel cinturón. Algo torpe... pero logro hacerlo a su ritmo, no mostrando ansiedad, apuro... sólo queriendo hacer las cosas bien.

Dejándolo a un lado, su vista siguió el curso de la contraria, observando su tirante y como este comenzaba a descender, apego el codo a su cuerpo, dejándolo resbalar por su piel. Extrajo su brazo, y ya estaba con uno libre. Un acelerar de aquel ritmo cardiaco, mientras el otro resbalaba de su piel. Dejo de respirar, trago su saliva con algo de dificultad. Mientras contemplaba a su amor, con su vista fija sobre sus pechos, ante aquel que se dejaba ver, como si quisiera observar el propio cuerpo del mayor. Mordiendo su labio inferior, su cuerpo se estremeció ante aquellas caricias, ante el constante besar sobre su piel… aquella que se mostraba increíblemente sensible en aquel instante. Más no obstante, aquel sentimiento que generaban sus besos, a cada instante que permanecían sobre su piel… se incrementó, al igual que su propia respiración. Bajando la mirada, por aquellos segundos sus ojos se encontraron con los de su sol, y se sobresalto cuando sintió aquella humedad sobre su pecho, su corazón comenzó a palpitar con fuerza.–E-Erwan… ahh.- Dejo escapar el aire de golpe, mordiendo su propio labio inferior, fueron sus cabellos los que comenzaron a delatarla, por que a cada estremecer, estos comenzaron a variar en aquel rojizo llamativo.

Sus piernas se apretaron en torno a sus caderas, su mano se cerró en torno a aquel cobertor. Y aquel gemido, acompañado de las corrientes eléctricas que cruzaban su cuerpo, la estaban volviendo, así literal, loca. –Solcito…Solcito mío.- Sentía la dicha de aquel instante, y como el calor entre ambos les hacia olvidar la necesidad de cubrirse del frio, frio…uno que no existía ya. Su izquierda se alzo, acariciando los cabellos de su nuca, quería que la besara, necesitaba que la besara. Así fue como bajando el rostro, busco encontrar sus labios con los propios, besándole con pasión, besándole con aquella mescla de sentires que mantenía hasta aquel instante. Rodeando con sus brazos su cintura, acaricio su espalda de arriba abajo. Rozando con la yema de sus dedos, la tela de aquel pantalón, acaricio sus nachas en un suave toque. Girando sobre aquella cama, quedo sentada sobre él, inclinado su propio cuerpo beso una vez más sus labios, degustando de su sabor. Mientras sus manos descendían por su pecho, y ella únicamente se perdía en aquel cuerpo que le pertenecía, en aquel mismo que beso, siguiendo el camino de aquel tórax. Mientras sus manos desabrochaban el botón de su pantalón, y ella regresaba nuevamente a besarle. Amoldando su cuerpo a él, Froto su cuerpo con el de su sol, dejándose envolver por su calor, por su amor.

Arianne L. Devereaux
Estudiante de Ravenclaw
Estudiante de Ravenclaw

Mensajes: 187
Fecha de inscripción: 09/11/2011
Localización: En el castillo o.o

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.